Observando y esperando

Marcus y Carla permanecieron escondidos, sin atreverse apenas a respirar mientras observaban lo que Leo haría a continuación. Leo permaneció agachado, con solo las orejas y los ojos asomando por encima de la hierba.
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Parecía nervioso, como si estuviera pensando en volver corriendo, pero aún no se atrevía a enfrentarse al juguete.
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