Afrontando el frío

La segunda noche fue más dura. Hacía más frío de lo habitual. Los otros leones dormían en el interior, acurrucados juntos para darse calor. Pero Leo se quedó en su plataforma de madera, sin moverse en absoluto.
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Una única luz parpadeaba sobre él, proyectando sombras en movimiento sobre su melena dorada. Eso le hacía parecer inusualmente quieto mientras miraba fijamente al frente, en el aire frío.
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