El camino para cruzar

Entonces vieron el único camino posible para cruzar, una estrecha cornisa de roca que sobresalía de la cresta principal hasta donde se encontraba la fachada de la casa.
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La cornisa no era más ancha que un bordillo, pero esta estaba al menos a 600 pies de altura sobre el suelo. Mia comprobó su estabilidad con su bota.
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